jueves, 4 de octubre de 2012

EN 4º AÑO A Y 4º AÑO B TRABAJAMOS LA RECENSIÓN DE CUENTOS Y PELÍCULAS

En primer lugar, trabajamos con varios modelos de recensiones para promover la producción escrita y oral de textos argumentativos en los niños. Aquí compartimos varias actividades.


 
 
Antonio Orlando Rodríguez, desde Miami:
La isla del tesoro
Robert Louis Stevenson
Traducción de José Torroba
Colección Clásicos Espasa Juvenil
Madrid: Espasa Calpe
Pocos libros han despertado elogios tan entusiastas como La isla del tesoro, un clásico de la literatura de piratas y aventuras. Jorge Luis Borges lo veneraba y también Eliseo Diego lo consideraba una obra maestra insuperable. Y, en verdad, ambos maestros tenían toda la razón. Leer –o releer– esta novela de Robert Louis Stevenson, ambientada en la Inglaterra del siglo XVIII, es una experiencia insustituible de la que nadie debería privarse. Junto con el pequeño Jim Hawkins, el caballero Trelawney y el doctor Livesey, nos haremos a la mar en la Hispaniola, rumbo a una isla lejana, en busca del tesoro del capitán pirata Flint, y nos enfrentaremos a toda suerte de sorpresas y peligros.

Quizás porque fue escrita para complacer a un muchacho de carne y hueso –Lloyd, el hijo de su esposa Fanny–, La isla del tesoro reúne todos los ingredientes necesarios para captar la atención de un lector juvenil: hay intriga, acción, escenarios exóticos y personajes de gran riqueza psicológica, como Jim, Ben Gunn y, sobre todo, como el cocinero cojo John Silver.

Robert Louis Stevenson logró una atmósfera en la que se conjugan la poesía y el realismo. Otro de sus aciertos es haber plasmado un verdadero paradigma de héroe adolescente, lleno de curiosidad, coraje e iniciativa, que consigue sobreponerse a sus temores naturales y que tiene la audacia y la inteligencia necesarias para salvar a sus compañeros del peligro de los feroces piratas. El interés de la narración, vivaz y llena de color y de giros inesperados, no decae en momento alguno: se inicia con la llegada a la posada Almirante Benbow de un extraño marinero con el rostro cruzado por la cicatriz de un sablazo, y sigue creciendo hasta un desenlace magistral, que invita, una vez concluida la lectura del último capítulo, a cantar a voz en cuello la vieja tonada de los piratas:

Quince hombres van en el Cofre del Muerto.
¡Ron, ron, ron, la botella de ron!
 
Antonio Orlando Rodríguez, autor e investigador literario cubano.
 
 
 




LA ISLA DEL TESORO.

·         ¿Qué pudieron conocer sobre el libro a través de la recensión?

·         ¿Por qué creen que no se cuenta el final del libro?

·         ¿Qué argumentos brinda el crítico para convencerlos de leer la obra?

·         Luego de leer la recensión, ¿les gustaría leer el libro? Expliquen su respuesta.

 




 

LA LUZ ES COMO EL AGUA.


Gabriel García Márquez
Ilustraciones de Carme Solé Vendrell.
Bogotá, Grupo Editorial Norma, 1999.

"Esta aventura fabulosa fue el resultado de una ligereza mía cuando participaba en un seminario sobre la poesía de los utensilios domésticos. Totó me preguntó cómo era que la luz se encendía con sólo apretar un botón, y yo no tuve el valor de pensarlo dos veces.

"—La luz es como el agua —le contesté—: uno abre el grifo y sale."

 
Totó y Joel de nueve y siete años piden un regalo insólito a sus padres: un bote de remos. ¿Para qué querrían un bote unos niños que viven en el quinto piso de un edificio de departamentos en Madrid?

Los niños consiguen su objetivo a cambio de ganarse el laurel del tercer año de primaria. Al bote de remos le seguirá un equipo de buceo. Los padres se resisten a tales absurdos pero finalmente ceden ante las notas de sus hijos en el colegio.

Lo que los adultos ignoran es que los días miércoles, cuando ellos van al cine, los niños, dueños y señores, navegan y bucean por toda la casa. La luz es como el agua, y con sólo romper una bombilla se puede llenar el cuarto de luz y navegar a placer.

Los niños son los protagonistas de este relato, ellos son los encargados de transfigurar lo cotidiano en poesía; cumplir mágicamente los deseos, aún los imposibles, y bucear por debajo de muebles y camas, desafiando límites y reglas. En este mundo de imaginación unida al placer, cumplir con las demandas paternas, con los deberes escolares, es sólo una estrategia para alcanzar ese otro mundo: el de la poesía y el desafío de los límites, el logro del deseo imposible. A este mundo no accederán los adultos, que se limitarán a premiar el buen desempeño escolar y se mostrarán preocupados ante los signos de inmadurez de sus hijos.

Este cuento de García Márquez, uno de los que componen el libro Doce cuentos peregrinos, logra en este formato de álbum ilustrado, no sólo definir un nuevo destinatario, el infantil, sino también realzar esta idea núcleo: hacer de los objetos cotidianos, de los utensilios de todos los días, objetos de poesía.

En las ilustraciones, un sillón se metamorfosea en leopardo y el departamento se ve transformado en una selva tropical donde muebles enormes, barcos, tucanes y niños flotan en la ingravidez de la luz.

Al finalizar el relato alguien acaba de apagar la luz, ¿o está por encenderla? Y con la luz, con la poesía, ya se sabe, recomienza la aventura.

Recomendado a partir de los 8 años.


Marcela Carranza es Licenciada en Letras Modernas de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina). Como miembro de CEDILIJ (Centro de Difusión e Investigación de Literatura Infantil y Juvenil).



Lean el material y contesten.
1.¿Qué partes reconocen en esta recensión?
2.¿Cuál es la intención de este texto?
3. ¿A qué recurre la crítica Marcela Carranza para tal fin?




 
 

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